miércoles, 12 de septiembre de 2007

Ron Dennis puede ser la víctima

Cuentan los cronistas ingleses, siempre aficionados a recuperar viejas historias, que la controversia sobre los datos presuntamente robados por McLaren a Ferrari es algo mucho peor que un escándalo de espionaje industrial en la Fórmula 1, costumbre que por otra parte resulta habitual en este deporte. Según las versiones que publicaban ayer ‘The Guardian’ y ‘The Times’, el caso que mañana va a dirimir el Consejo Mundial de la FIA en París será la escenificación de una antigua enemistad: la que desde hace años enfrenta a Ron Dennis y Max Mosley.
El pulso entre el patrón de McLaren, un hombre ahora poderoso que empezó como mecánico, y el presidente de la FIA, un selecto aristócrata al que su día Dennis intentó desplazar de su trono. Y todo ello bajo la atenta mirada de Bernie Ecclestone, que nuevamente volverá arbitrar un conflicto que amenaza con dañar seriamente los cimientos de su negocio, la F1.
A medida que se acerca la hora de la verdad, crecen las especulaciones acerca de la sentencia que adoptará el Consejo Mundial pero en lo que todos los analistas coinciden es en que habrá castigo. “La cuestión no es si McLaren será sancionado, sino cuál será la sanción”, apunta ‘The Times’. En Gran Bretaña, feudo de McLaren, se han hecho a la idea de que esta vez Ron Dennis y su equipo no saldrán tan bien librados como el pasado 26 de julio, cuando la FIA consideró “probado” que McLaren tenía información de Ferrari, a través de su jefe de diseño Mike Coughlan (cesado de forma fulminante por Dennis), pero decidió exculpar al equipo por no haber utilizado esos datos en el desarrollo del MP4/22.
Ahora, la situación a la que se enfrenta Ron Dennis es mucho más grave. En Italia piden su ‘cabeza’ con pruebas, que califican de “aplastantes” y el presidente de la FIA está ante una inmejorable oportunidad de ‘vendetta’ por sus antiguas rencillas. Por si fuera poco, la relación con sus pilotos es nula. Fernando Alonso ni se inmutó cuando su jefe fue a felicitarle por su triunfo el pasado domingo en Monza y el vínculo casi paternal que mantenía Dennis con Lewis Hamilton, al que ‘adoptó’ deportivamente cuando éste sólo tenía once años, está muy deteriorada tras el incidente de la ‘pole’ en Hungría. Así las cosas, son muchas las voces que apuntan a que el patrón de McLaren podría ser el principal damnificado en caso de que la FIA imponga a su equipo un castigo ejemplar, probablemente la exclusión del Mundial de constructores esta temporada y también en 2008.
Las lágrimas que Ron Dennis, habitualmente imperturbable, derramó tras el GP de Italia dieron ‘alas’ a la teoría de su posible salida de la F1. Según esta versión, el británico podría acceder a vender una parte de su capital en la escudería (posee el 15% de las acciones, frente al 15% de su socio Mansour Ojjeh, el 30% del Gobierno de Bahrain y el 40% de Mercedes-Benz) para que el constructor alemán se hiciera con la mayoría y pudiera mantener la estructura del equipo, desapareciendo las siglas de McLaren. La incógnita se resolverá en pocas horas, aunque de confirmarse esta teoría abriría un nuevo y esperanzador horizonte para Alonso, al que Mercedes considera su primer piloto.

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